Cruz Pérez Cuéllar, con todo Chihuahua
Una conversación sobre el presente y el futuro del estado, la unidad de los chihuahuenses y la necesidad de construir una nueva relación con el país.
Chihuahua es una tierra de oportunidades, de gente trabajadora, de empresarios que generan riqueza y de familias que todos los días luchan por salir adelante. Sin embargo, también enfrenta desafíos relacionados con la desigualdad, el acceso a la vivienda, la inclusión social y la relación entre los gobiernos estatal y federal.
En esta entrevista editorial, Cruz Pérez Cuéllar reflexiona sobre los retos de Chihuahua, la importancia de superar las diferencias políticas y la necesidad de que el desarrollo económico se traduzca en bienestar para todas las regiones del estado.
—¿Cómo visualiza a Chihuahua en los próximos años?
Cruz Pérez Cuéllar: Yo veo un Chihuahua pujante, fuerte, con un enorme potencial. Tenemos una tierra extraordinaria, con una ubicación privilegiada, una gran capacidad productiva y, sobre todo, con mujeres y hombres que saben trabajar y salir adelante.
Pero también creo que debemos reflexionar sobre las desigualdades que persisten. No podemos hablar de un estado verdaderamente desarrollado mientras haya familias que no tengan acceso a servicios básicos, jóvenes que no puedan aspirar a una vivienda o personas con discapacidad que sigan encontrando obstáculos para ejercer plenamente sus derechos.
La transformación de Chihuahua debe entenderse como un proceso profundo de inclusión, desarrollo y bienestar. No solamente se trata de crecimiento económico, sino de que ese crecimiento llegue a todos.
—Usted ha sido crítico de los gobiernos del PAN en Chihuahua. ¿Qué considera que debe cambiar?
Cruz Pérez Cuéllar: Creo que es importante distinguir entre las diferencias políticas y las necesidades de la gente. Las administraciones públicas deben evaluarse por sus resultados, por la atención que brindan a las comunidades y por su capacidad para resolver problemas.
Desde mi perspectiva, existen rezagos que requieren mayor atención, particularmente en las comunidades rurales, en la Sierra Tarahumara y en las colonias populares de nuestras ciudades.
El abandono institucional no se supera con discursos ni con confrontaciones. Se supera escuchando a las personas, atendiendo sus necesidades y haciendo que las instituciones funcionen.
Y esa es una responsabilidad que debemos asumir todos los que participamos en la vida pública, independientemente de nuestras diferencias partidistas.
—Ha hablado de la necesidad de terminar con el divorcio entre Chihuahua y la Federación. ¿A qué se refiere?
Cruz Pérez Cuéllar: Chihuahua no puede vivir en una confrontación permanente con el Gobierno de México. Somos parte de una misma nación y compartimos responsabilidades fundamentales con la Federación.
Podemos tener diferencias políticas, naturalmente, pero esas diferencias no deberían impedir la coordinación en asuntos tan importantes como la seguridad, la infraestructura, la salud, la educación o el desarrollo económico.
Me parece que debemos superar la idea de que para defender a Chihuahua hay que enfrentarse constantemente al Gobierno federal.
Defender a Chihuahua también significa construir acuerdos, gestionar recursos, coordinar esfuerzos y aprovechar las oportunidades de colaboración.
La relación entre Chihuahua y la Federación debe construirse desde el respeto, no desde el enfrentamiento.
—¿Considera que se ha promovido una visión separatista desde el poder estatal?
Cruz Pérez Cuéllar: Creo que algunos discursos políticos han alimentado una división innecesaria entre Chihuahua y el resto del país.
Tenemos una identidad regional muy fuerte y eso es motivo de orgullo. Somos chihuahuenses, tenemos nuestra historia, nuestras tradiciones y una manera muy particular de entender el trabajo y el esfuerzo.
Pero nuestra identidad no está peleada con nuestra mexicanidad.
Chihuahua es parte fundamental de México. Su historia, su economía y su desarrollo están profundamente vinculados con el destino nacional.
Podemos defender con firmeza los intereses de nuestro estado sin promover distanciamientos que dificulten la colaboración institucional.
La unidad no significa renunciar a nuestras diferencias. Significa entender que hay causas superiores en las que debemos encontrarnos.
—¿Qué papel deben tener los empresarios en esa visión de desarrollo?
Cruz Pérez Cuéllar: Yo tengo un profundo reconocimiento por las mujeres y los hombres que han construido empresas en Chihuahua.
Nuestro estado tiene una historia empresarial muy importante. Hay generaciones de emprendedores que han arriesgado su patrimonio, generado empleos y contribuido al desarrollo de nuestras ciudades.
No podemos entender la fortaleza económica de Chihuahua sin reconocer su aportación.
Pero también debemos mirar hacia los pequeños negocios, hacia las empresas familiares, hacia quien tiene un taller, una tienda, un restaurante o un emprendimiento que apenas comienza.
Las micro, pequeñas y medianas empresas son fundamentales para nuestra economía. Generan oportunidades, sostienen familias y mantienen viva la actividad económica de nuestras comunidades.
Necesitamos reflexionar sobre cómo facilitar su crecimiento, reducir obstáculos y ampliar sus posibilidades de financiamiento, capacitación e incorporación a nuevos mercados.
El desarrollo económico debe construirse con la participación de todos los sectores productivos.
—¿Cuáles son las principales deudas sociales que identifica en Chihuahua?
Cruz Pérez Cuéllar: Hay muchas, pero me preocupan especialmente las personas que históricamente han encontrado mayores dificultades para acceder a las oportunidades.
Pienso, por ejemplo, en las personas con discapacidad. Todavía tenemos mucho que avanzar en accesibilidad, inclusión laboral, educación, movilidad y atención a sus necesidades.
Una sociedad no puede considerarse plenamente justa si una parte de su población sigue enfrentando barreras para participar en la vida cotidiana.
También pienso en nuestros jóvenes.
Tenemos generaciones enteras que estudian, trabajan, se esfuerzan y, sin embargo, encuentran enormes dificultades para adquirir una vivienda y construir un patrimonio.
La vivienda no debería convertirse en una aspiración cada vez más lejana para quienes están comenzando su vida productiva.
Son temas que merecen una reflexión seria y un esfuerzo conjunto de las instituciones, la sociedad y los sectores económicos.
—¿Qué significa para usted la transformación de Chihuahua?
Cruz Pérez Cuéllar: Para mí, la transformación tiene que ver con cambiar la manera en que entendemos el servicio público y nuestra responsabilidad frente a los demás.
Significa que las instituciones estén cerca de las personas, que se escuche a quienes históricamente no han tenido voz y que el desarrollo deje de medirse exclusivamente por indicadores económicos.
Chihuahua tiene grandes ciudades industriales, importantes regiones agrícolas y ganaderas, una riqueza cultural extraordinaria y comunidades que han conservado sus tradiciones durante generaciones.
Pero también tiene contrastes muy profundos.
La transformación debe ayudarnos a cerrar esas brechas, a reconocer nuestra diversidad y a construir condiciones para que el lugar donde nace una persona no determine sus oportunidades de vida.
—¿Cómo conciliar la defensa de los intereses de Chihuahua con el respeto a la soberanía nacional?
Cruz Pérez Cuéllar: Son dos principios perfectamente compatibles.
Chihuahua tiene una relación económica, cultural y social muy importante con Estados Unidos. Somos un estado fronterizo y conocemos de primera mano la importancia del comercio internacional y de la cooperación entre países.
Pero esa relación debe darse siempre desde el respeto a la soberanía de México.
La colaboración internacional es necesaria, especialmente en materia económica, migratoria y de seguridad, pero debe desarrollarse dentro del marco de nuestras instituciones y con pleno respeto a las decisiones de nuestro país.
México es una nación soberana y Chihuahua tiene una responsabilidad especial en la defensa de esa soberanía por su condición fronteriza.
—Finalmente, ¿qué reflexión quisiera compartir sobre el futuro de Chihuahua?
Cruz Pérez Cuéllar: Yo creo profundamente en Chihuahua y en su gente.
Creo en los empresarios que todos los días abren sus negocios, en los trabajadores que sostienen nuestra economía, en los campesinos y ganaderos que producen nuestros alimentos, en los jóvenes que estudian y se preparan, y en las mujeres que son fundamentales para la vida de nuestras comunidades.
También creo que tenemos que aprender a encontrarnos por encima de nuestras diferencias.
Chihuahua es demasiado grande, demasiado importante y tiene demasiadas oportunidades como para quedar atrapado en confrontaciones permanentes.
Debemos ser capaces de dialogar, reconocer lo que se ha hecho bien, corregir lo que no funciona y poner siempre por delante el bienestar de las familias.
Quiero ver un Chihuahua unido, que se reconozca orgullosamente mexicano, que aproveche toda su capacidad productiva y que no deje a nadie atrás.
Un Chihuahua donde el progreso no sea privilegio de unos cuantos, sino una realidad que pueda sentirse en cada municipio, en cada comunidad y en cada hogar.
Ese es el Chihuahua sobre el que vale la pena reflexionar y por el que todos, desde nuestros distintos espacios, podemos trabajar.